La luz natural puede ser un gran aliado para la toma de nuestras fotografías, pero en ocasiones puede trabajar en detrimento de nuestro trabajo. Para aprender a controlarla voy a daros unos pequeños trucos.

Dependiendo de la época del año y del momento del día, la luz natural sufre grandes cambios ofreciendo diferentes visiones de los objetos. La mayoría de los aficionados a la fotografía escogen los días soleados para realizar sus fotografías, ya que la luz es excelente, pero yo recomiendo también los días nublados o lluviosos, ya que las perspectivas de los objetos cambian. Eso depende también de lo que el fotografo quiera expresar con esa imagen.
Si optáis por días soleados, yo os recomiendo la luz de las primeras y últimas horas del día, ya que la exposición al sol no es tan fuerte y se evitan las sombras, además, la luz anaranjada de estas horas les daran a vuestras fotos un toque especial.
Por otro lado, si elegís días nublados, lluviosos o con niebla, os invito a practicar los retratos o ha realizar tomas cercanas, ya que la falta de luz hace que la visibilidad se reduzca.